Tu Independencia Financiera depende de tu mente

Martes, noviembre 4th, 2008

Quiero hacerte 2 preguntas:

1.- Consideras que tus problemas económicos son culpa del sistema, de la bolsa o de tu jefe?

…no me respondas.

Segunda pregunta:

2.- Eres de los que piensa que todas aquellas cosas de “pensamiento positivo”, “ley de la atracción”, “Piense y hágase rico” son tonterías de la nueva era?

Si tu respuesta es afirmativa ante las dos preguntas,….entonces voy a tener que dedicarme mucho a ti para ayudarte a alcanzar la independencia financiera.

Si has respondido “sí” a la primera pero “no” a la segunda, no quieres aceptar tu propia responsabilidad y esperas que una fuerza mayor te ayude a superar tus obstáculos.

Si has respondido “no” a las 2 preguntas,….Por qué no has alcanzado tu independencia financiera?

Lo tienes todo para ser independiente!

La mayor parte de las personas busca excusas y culpables del por qué tienen dificultades económicas. Pero la verdad (le duela a quien le duela) nadie más tiene la culpa sino nosotros mismos.

Siempre que estamos en apuros económicos, es culpa nuestra. Nadie más tiene la culpa. En algo hemos fallado; algo se nos ha escapado.

Bien sea que no preparamos un plan de emergencia económico (como te comentaba en “Págate a ti primero!“) o quizás estábamos dependiendo de una sola fuente de ingreso.

Por otro lado, está suficientemente comprobado que nuestra actitud hacia el dinero determina cuánto dinero tenemos y tendremos. No olvidemos que nuestros “archivos mentales de riqueza” dicen mucho de lo que somos y en lo que nos convertiremos.
Tenemos que formarnos una imagen mental muy clara de lo que queremos tener y lo que queremos llegar a ser. La visualización es muy importante en cualquier proceso de nuestras vidas.

La mente trabaja por imágenes; si no somos capaces de ver una imagen clara en nuestra mente, no podremos llegar a concretizar los objetivos que nos propondremos.

En conclusión: pregúntate a ti mismo qué quieres tener, donde quieres estar y qué quieres ser de aquí a 12 meses. Elabora un plan, sírvete de imágenes que te ayuden a visualizar tu objetivo final y motívate a diario para lograrlo.

Tú te lo mereces.